La exclusión también discapacita
La exclusión también discapacita Cuando pensamos en discapacidad, casi siempre imaginamos algo visible: una silla de ruedas, un bastón, una prótesis. Algo que se puede ver. Pero hay otra forma de discapacidad que no aparece en ningún diagnóstico médico, y que, sin embargo, marca la vida de miles de personas con la misma brutalidad. Se llama exclusión. Miles de personas con discapacidad motriz tienen la mente intacta, la voluntad intacta, el talento intacto. Pueden analizar, crear, resolver, comunicarse, aprender. Y aun así, nunca han trabajado. No porque no puedan. Sino porque nadie les abrió la puerta. Eso tiene consecuencias que van mucho más allá del bolsillo. Cuando una persona crece al margen del mundo productivo, empieza a perder algo difícil de nombrar: la seguridad de saber que pertenece. Los códigos del trabajo, la dinámica de un equipo, el simple hábito de llegar a un lugar donde alguien espera tu presencia, se vuelven territorio desconocido. No es una falla personal. Es...